¿Por qué pican?

¿Por qué pican?

Más de la mitad de las atenciones de Cruz Roja en la playa son por picaduras de medusa. Este último verano se registraron más de 20.000 

Así es. Francisco García, responsable de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, afirma que durante el verano 2022 atendieron a más de 39.000 personas. De las cuales, el 51% eran por picaduras de medusa.

Verano tras verano, las asistencias sanitarias van en aumento. La llegada de estos animales gelatinosos a las costas es cada vez más temprana y abundante. Por lo que, en los últimos años, podemos encontrar ejemplares surcando las aguas mediterráneas desde las primeras semanas de abril, hasta finales de septiembre.

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Dolor. Picor intenso. Enrojecimiento. Inflamación. Eritemas. Ulceración. Necrosis. Son algunos de los síntomas que puedes sufrir en caso de picadura de medusa. La gravedad del “picotazo” depende de varios factores como: la especie de aguamala, la densidad de las células urticantes, la edad y peso de la persona afectada, así como de la zona del cuerpo lastimada.

Si en alguna ocasión te ha tocado esta lotería, seguramente te hayas preguntado por qué y cómo pica una medusa. Si lo piensas bien – y con una gota de humor – hasta resulta cómico descubrir cómo un organismo primitivo que actúa por impulsos, tiene la capacidad de atrapar a su presa con tanta rapidez y habilidad.

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¿Cómo pican las medusas?

En realidad, las aguas vivas pican, pero no atacan. Son seres pasivos que vagan por aguas abiertas y costeras, sin intención de apresar. Sus tentáculos están formados por miles de células urticantes (nematocistos) que, al contacto con un cuerpo extraño, disparan un veneno tóxico.

Eso sí, esta capacidad de punción, perdura incluso estando muertas. En ocasiones llegan a la costa moribundas y allí mueren. Pero esto no quiere decir que dejen de ser un peligro. Sus sistemas de defensa siguen estando activos. Aunque los filamentos se hayan roto y separado de la umbrela.

Por esta razón, la colocación de redes como protección de los bañistas a un centenar de metros de la playa, no es la solución. Estas mismas redes fracturan a las medusas y los tentáculos (prácticamente invisibles) llegan a la orilla cargados de veneno.

Cómo tratar una picadura de medusa puede dejar de ser una preocupación para ti.

¿Qué hacer si una medusa pica a mi hijo?

    • Mantén la calma: las picaduras de medusas en niños provocan tensión y nerviosismo. Pero hay que actuar correcta y rápidamente para reducir sus efectos.
    • Busca un puesto de socorro de Cruz Roja: para que revisen la herida e inicien el tratamiento a seguir. El proceso de curación variará en función de la especie de medusa que le haya picado.

En caso de que atiendas tú la picadura

    • No frotes la zona afectada con toallas u otras prendas para evitar que penetre más veneno.
    • Retira de la piel, con pinzas, los restos de los tentáculos y lava la herida con agua salada.
    • Aplica hielo durante 25 minutos. Nunca de forma directa sobre la piel. Es aconsejable envolverlos en ropa o una toalla fina. Al principio puede notar incomodidad.
    • Transcurrido este tiempo, revalúa el grado de dolor, y si lo consideras necesario, vuelve a aplicar hielo en la zona de la picadura.
    • En caso de que el dolor persista, es recomendable acudir al médico para administrar antihistamínicos.

Evita estos mitos a toda costa

    • Orinar sobre la picadura.
    • Aplicar vinagre.
    • Utilizar vendajes a presión.

¿Cómo proteger la piel de las picaduras de medusa?

¿Sabías que puedes decir adiós a las picaduras de medusa?

Safe Sea protege la piel de las picaduras de medusa. Te adelantamos que Safe Sea no es un repelente de medusas.

Los ingredientes de un repelente mantienen a los insectos o a los animales en cuestión lejos de nuestra piel. Los seres humanos generalmente atraemos insectos, garrapatas y otros artrópodos por el simple acto de emanar calor y sudor. Los perfumes y las cremas también ayudan a atraer la atención de estos animales.

Para evitar que estos animales permanezcan en nuestra piel el tiempo suficiente como para dar el “picotazo”, el repelente forma una barrera en la superficie de nuestra dermis. Esto se logra gracias a activos específicos, como DEET (N, N-Diethyl-m-toluamide), un compuesto químico que confunde los receptores animales e interfiere con su percepción de los olores ambientales.

El resultado es un tipo de desorientación, ya que no saben exactamente dónde morder. La duración de esta protección varía según la concentración de DEET utilizada en la fórmula repelente.

Si no somos un repelente para medusas: ¿cómo podemos clasificar nuestro producto? Safe Sea es un inhibidor. Contiene en su fórmula ingredientes exclusivos y patentados, que bloquean las células sensoriales de los tentáculos, justo en el momento en el que se activa el proceso de quema/picadura. Es decir, que, las medusas sí entran en contacto con nuestra piel, pero no nos detectan como una intimidación o presa.

Debemos tener en cuenta que el veneno liberado durante el contacto de las aguas vivas no es más que un mecanismo de defensa natural para el animal, que sólo se activa cada vez que se siente amenazado. Por lo tanto, si no hay identificación de amenaza, no se produce la picadura.

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