Preparar la vuelta al cole y a la rutina escolar puede convertirse en una difícil tarea. Por eso, en Safeséate queremos ayudarte para que superes esta prueba con nota

¡RECUPERA LA ILUSIÓN!

Si antes del verano tu hijo no protestaba por tener que asistir al colegio todos los días. Es evidente que lo único que necesita ahora es recuperar la ilusión por volver a su centro escolar.

Para ello existen varios truquillos:

  • Si unos días antes de la reincorporación, proponle que haga un dibujo como regalo para su profesora. Las ganas de entregárselo harán que empiece las clases con más ilusión.
  • Háblale mucho de sus amigos y de lo bien que se lo pasa allí con ellos. Haz hincapié en las actividades que más le gustan y que no puede realizar en casa, como montar en los columpios del patio cuando salen al recreo o hacer dibujos de colores en la pizarra grande.
  • Hojea con él la carpeta de sus trabajos escolares, comentándole lo orgullosa que estás de él por todo lo que aprende y por lo mucho que aún va a aprender este curso.
  • Juega con él a simular que estáis en el colegio (unas veces tú serás la profesora y él el alumno, y otras al revés). Anticiparse a las situaciones le ayuda a tolerarlas mejor.
  • Explícale con detalle que en cuanto las vacaciones se terminan, ya no hay tantos días de fiesta para todo el mundo: los padres tenéis que volver a trabajar, la familia ya no puede venir a verle tan a menudo… él se aburriría mucho si se quedara todo el día en casa con una cuidadora, algo que no le ocurrirá si vuelve al colegio, donde no parará de jugar y de realizar actividades interesantísimas con sus compañeros.
  • El primer día de clase, déjale que se lleve alguno de los juguetes que ha utilizado durante las vacaciones. Y si no ha tenido ninguno relativo al colegio, no está de más que le compres una cartera, un estuche más grande que el que tenía o unos lápices de colores para el próximo trimestre.

¿Y SI SE QUEDA LLORANDO?

Si los primeros días que le dejes en el colegio se queda llorando, no alargues la despedida. Si lo haces, separarse de ti le resultará más difícil y aprenderá a recurrir a la pataleta para permanecer contigo unos minutos más.

Deséale simplemente que pase un buen día, dale un beso y vete sin dar mayor importancia a su reacción (si ve que te vas compungida, se contagiará de tu malestar y la situación empeorará). Ten la seguridad de que unos minutos después de dejarle, estará jugando con sus compañeros tan tranquilo.

Sólo si no ocurre así y su profesora te comenta que le está costando mucho la reincorporación, puedes acordar con ella la posibilidad de hacer una adaptación progresiva, es decir, llevarle durante unos días menos tiempo y poco a poco ir alargando su permanencia en el centro, hasta que en una semana se acople al horario normal.