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¿Las medusas tienen cerebro?

¿Las medusas tienen cerebro?

Las medusas han sobrevivido 700 millones de años sin cerebro ni corazón

La medusa es el animal más longevo de la Tierra. Su aparición se data hace más de 700 millones de años. A lo largo del tiempo, biólogos y celebridades de renombre se han interesado en descubrir sus múltiples singularidades. Prestando especial atención en su origen, peligrosidad y morfología. Lo que nos hacen pensar que se trata de una de las especies más peculiares del mundo submarino. Las rarezas de esta especie se acentúan a medida que analizamos su morfología ¿Alguna vez te has preguntado si las medusas tienen cerebro? Es el único animal conocido que ha sobrevivido a la evolución de millones de años, sin contar con órganos fundamentales como el cerebro o el corazón. Tampoco disponen de un sistema nervioso central propiamente dicho.

¿Las medusas tienen cerebro?

¿Cómo piensan las medusas?

Te preguntarás: ¿cómo piensan las medusas si no tienen cerebro? 

La medusas poseen una red de nervios ubicada en la epidermis, que le facilita la detección de otros organismos. En el momento en el que sienten y/o perciben algún toque, dicho estímulo se transmite a lo largo de la red. Es decir, que esta red neuronal jerarquizada controla todos y cada uno de sus movimientos y decisiones.

Para que puedas visualizar rápidamente el concepto: esta red neuronal, es en realidad, una subdivisión por zonas o secciones – como un pastel o una pizza. Cada uno de sus tentáculos está conectado a una de esas porciones exteriores. Y cuando detectan alimento, lo atrapan y las neuronas de esa zona se activan enviando mensajes a la sección interior, que es donde se encuentra la boca.

A pesar de que las medusas no tienen cerebro, son muy inteligentes. Gracias a sus capacidades de adaptación, pueden llegar a superar cualquier adversidad.

Las medusas y sus «superpoderes»

La picadura de medusa se produce en milésimas de segundo

Así es, la medusa no quiere picarte, pero tiene la capacidad de hacerlo en milésimas de segundo.

Las aguas vivas pican, pero no atacan. Son seres pasivos que vagan por aguas abiertas y costeras, sin intención de apresar. Sus tentáculos están formados por miles de células urticantes (nematocistos) que, al contacto con un cuerpo extraño, disparan un veneno tóxico.

Las células urticantes de una medusa se denominan cnidoblastos o cnidocitos y son un rasgo exclusivo de las medusas y sus parientes, como los corales y las anémonas de mar. En el interior de estas células se encuentra un orgánulo denominado nematocisto, que contiene como una cápsula con arponcitos enroscados.

La picadura de medusa puede romper la concha de un crustáceo

Cuando se produce la picadura, salen disparados cientos de estos nematocistos. Esa liberación de presión da lugar a pinchazos super rápidos que solo duran 700 nanosegundos y tienen fuerza suficiente para romper la concha de un crustáceo en su punto más débil.

El grado de peligrosidad de la picadura de una medussa depende de la especie. Si quieres ampliar información, te animamos a que consultes los tipos de medusas más venenosas del Mediterráneo.

Las medusas son peligrosas aunque estén muertas

Esta capacidad de punción de las medusas, perdura incluso estando muertas. Cada vez con más frecuencia, llegan a la costa moribundas y allí mueren. Pero esto no quiere decir que dejen de ser un peligro. Sus sistemas de defensa siguen estando activos. Aunque los filamentos se hayan roto y separado de la umbrela.

Por esta razón, la colocación de redes como protección de los bañistas a un centenar de metros de la playa, no es la solución para evitar la llegada masiva de estos animales marinos. Estas mismas redes fracturan a las medusas y los tentáculos (prácticamente invisibles) llegan a la orilla cargados de veneno.

Cómo tratar una picadura de medusa puede dejar de ser una preocupación para ti.

¿Sabías que puedes evitar las picadas de medusas?

Nuestros protectores solares, también actúan como crema anti medusas. Protege la piel en contacto con medusas y evita su picadura. Te adelantamos que Safe Sea no es un repelente de medusas.

Los ingredientes de un repelente mantienen a los insectos o a los animales en cuestión lejos de nuestra piel. Los seres humanos generalmente atraemos insectos, garrapatas y otros artrópodos por el simple acto de emanar calor y sudor. Los perfumes y las cremas también ayudan a atraer la atención de estos animales.

 

 

Para evitar que estos animales permanezcan en nuestra piel el tiempo suficiente como para dar el “picotazo”, el repelente forma una barrera en la superficie de nuestra dermis. Esto se logra gracias a activos específicos, como DEET (N, N-Diethyl-m-toluamide), un compuesto químico que confunde los receptores animales e interfiere con su percepción de los olores ambientales.

El resultado es un tipo de desorientación, ya que no saben exactamente dónde morder. La duración de esta protección varía según la concentración de DEET utilizada en la fórmula repelente.

Si no somos un repelente para medusas: ¿cómo podemos clasificar nuestro producto? Safe Sea es un inhibidor. Contiene en su fórmula ingredientes exclusivos y patentados, que bloquean las células sensoriales de los tentáculos, justo en el momento en el que se activa el proceso de quema/picadura. Es decir, que, las medusas sí entran en contacto con nuestra piel, pero no nos detectan como una intimidación o presa.

Debemos tener en cuenta que el veneno liberado durante el contacto de las aguas vivas no es más que un mecanismo de defensa natural para el animal, que sólo se activa cada vez que se siente amenazado. Por lo tanto, si no hay identificación de amenaza, no se produce la picadura.

Ahora que ya sabes si las medusas tienen cerebro y sus super poderes, quizá te interese  conocer con más detalles nuestros protectores solares antimedusas. Visita nuestra tienda e infórmate.

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